LAS PÉRDIDAS DE ENERGÍA



Los seres humanos somos poseedores de una energía que, por decirlo de una manera simple, es la que nos anima, nos da vida y nos hace actuar.

Esta energía la invertimos cada día en nuestras actividades, sean físicas, intelectuales, emocionales o sexuales. Esta energía, correctamente canalizada, es la propulsora que nos conduce al camino estrecho que conduce a la auténtica vida. Precisamente, el trabajo más básico en las enseñanzas chamánicas de Carlos Castaneda consiste en no perder esta energía tan valiosa, y prácticas como la Tensegridad o las Recapitulaciones son una muestra de cómo recuperarla y reconducirla para usos más importantes en el Camino.

Teniendo una idea básica de qué es la energía y en que facetas -aproximadamente- la invertimos, es necesario comentar cómo malgastamos la energía y en qué cosas la perdemos, y en algunos casos, como permitimos que nos la roben.

Prácticamente, empleamos nuestra energía en cosas inútiles todos los días. Y de esta manera, no podemos “Hacer” nada, hablando en términos esotéricos.

Algunos ejemplos de pérdida son cuando sentimos emociones negativas. Rabia, miedo emocional -hay que diferenciar entre el miedo necesario para la supervivencia y el miedo emocional a perder algo, por ejemplo, tristeza, pena, vanidad, orgullo, etc. Estas emociones desgastan sobremanera a todos los niveles, y conduce a un camino sin salida. Cuando un grupo de personas critica a una persona en concreto o a otro grupo -es decir, están emitiendo juicios, pierden una cantidad de energía considerable, están entrando en el consenso y ya no piensan por ellos mismos.

Pero no sólo las emociones negativas son desgastantes. Las consideradas emociones positivas también desgastan si las sentimos en exceso. Si sentimos una alegría eufórica y desenfrenada, estamos perdiendo una cantidad de energía que podría haber sido invertida en procesos más importantes para caminar por la senda. Al igual que la extrema felicidad, la extrema tranquilidad, etc. Como se dice en el taoísmo, hay que buscar el equilibrio, y cualquier emoción llevada al extremo desequilibra al individuo, y por tanto, es apartado automáticamente de la senda.

Intelectualmente, podríamos alegar que la imaginación -que no la creatividad, términos que se confunden fácilmente- provoca en los individuos pérdidas ingentes de energía. En la época en la que se está viviendo actualmente, las personas se ven forzadas a mentir en casi todos los ámbitos y también a preocuparse de sus vidas cotidianas por lo que pueda pasar en los próximos días.

Preocuparse y mentir son facetas de la imaginación. Por un lado, la mentira es algo que no existe, y por tanto está ubicada en el campo de la imaginación; pre-ocuparse es imaginar lo que puede ocurrir en determinada situación que tan sólo puede ser una posibilidad entre miles, y preocuparse es no ocuparse en el momento necesario de las cosas que acontecen.

El sexo es el causante de una las mayores pérdidas energéticas. En el orgasmo se sufren pérdidas inmensas de energía. Por ello, es necesario aprender a conocer el sexo en su vertiente más espiritual.

Todas estas pérdidas son provocadas por el Ego/Personalidad. Éste tan sólo actúa para sus propios intereses y desde la total inconsciencia.

Hay otro tipo de pérdidas, y estas son las que provienen del exterior del individuo. Estos son los llamados robos de energía, perpetrados por vampiros energéticos. Los vampiros energéticos no son personas con ciertas características que absorben energía; sino más bien son actitudes concretas que extraen energía a los demás individuos. Estas formas de actuar son propias de toda persona en menor o mayor grado. Saber qué actitudes son éstas ayuda considerablemente en no entrar en los juegos de alguien que está vampirizando con su actitud, y al mismo tiempo uno mismo sabe cómo no actuar para no vamipirizar a las demás personas.

La pérdida de las pérdidas, en todo su conjunto, es la proveniente de la mente del Predador. Decía Don Juan:

Tenemos un predador que vino desde las profundidades del cosmos y tomó control sobre nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El predador es nuestro amo y señor. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestras protestas. Si queremos actuar independientemente, nos ordena que no lo hagamos.

[...]los chamanes del México antiguo llamaban el tema de temas[...]

[...] ¡Desde luego que algo nos tiene prisioneros! Esto era un hecho energético para los chamanes del México antiguo[...]

[...] Tomaron posesión porque para ellos somos comida, y nos exprimen sin compasión porque somos su sustento. Así como nosotros criamos gallinas en gallineros, así también ellos nos crían en humaneros. Por lo tanto, siempre tienen comida a su alcance[...]”


"El lado activo del infinito".


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